El Inter de Milán doblegó este miércoles a la niebla y al Parma (0-2) para afincarse en solitario en el liderato de la Serie A, aprovechando el pinchazo del Nápoles ante el Hellas Verona y cediendo toda la presión a un Milan obligado a ganar para mantenerse en la persecución.
El Inter volverá a dormir en lo más alto otra jornada más. Sigue siendo un equipo que mejora cada jornada, que pule detalles y cree más en sus posibilidades. Compareció en la neblinosa Parma con un once sin Bastoni, sin Barella, sin Dumfries y sin Marcus Thuram. Y aun así dominó al Parma del español Carlos Cuesta, pese a lo reducido en el marcador durante casi todo el duelo.
Fue un partido especial para el Estadio Ennio Tardini y el rumano Cristian Chivu, que la pasada campaña lideró el banquillo parmesano hasta la salvación. Un reencuentro bonito entre dos protagonistas que guardan buen recuerdo el uno del otro. Honesto y respetuoso por parte de quien reconoce el paso adelante que supone entrenar a un finalista de la Liga de Campeones.
Traspié del Napoli
El Napoli, vigente campeón de la Serie A, tropezó este miércoles en su primer partido del año en su estadio Diego Armando Maradona y tuvo que conformarse con un empate 2-2 frente al Hellas Verona en la decimonovena fecha.
Luego de 27 minutos de juego, ante el estupor de los tifosi, el conjunto del sur de Italia perdía 2-0 luego de los goles del danés Martin Frese (16′) y del nigeriano Gift Orban, de penal.
Antonio Conte, que sigue sin poder contar con varios lesionados (De Bruyne, Anguissa, Meret, Lukaku), probablemente levantaría la voz al descanso y su equipo salió con otra cara en la reanudación.


